Su recorrido, paso a paso
El Tajo: punto de encuentro de España y Portugal


Cuando el Tajo se introduce en nuestra región sorprende a quien lo contempla. Su entrada en Castilla-La Mancha la hace a través del Parque Natural del Alto Tajo.
Foto: VICENTE GARCÍA CANSECO

Desde la Sierra de Albarracín en los Montes Universales, en tierras de Teruel, hasta el estuario del Mar de la Paja en Lisboa, el Tajo se convierte no sólo en un río de más de novecientos kilómetros, sino en un trazado fluvial determinante para la vida de los pueblos y ciudades que gozan de su presencia.


E
l río Tajo discurre desde la Sierra de Albarracín (Teruel), donde tiene su nacimiento, entre las provincias españolas de Cuenca y Teruel, hasta el estuario del Mar de la Paja junto a Lisboa, en Portugal. Tiene una longitud de 910 kilómetros. Su cuenca está encajada entre la Cordillera Central, al norte; los Montes de Toledo y la Sierra de Montasánchez al sur y las Montañas Ibéricas (Serranía de Cuenca), al este. En relación con otras cuencas fluviales, limita al norte con las del Ebro y Duero; al sur con la del Guadiana y al este con las del Ebro y el Júcar. Los ríos Erjas y Sever fijan en el Tajo nuestra frontera con Portugal.


En la fotografía el embalse de Rosarito, que se nutre principalmente con aguas del Tiétar.
Foto: VICENTE GARCÍA CANSECO

Casi tres cuartas parte del recorrido del Tajo transcurren por España, y el resto, el tramo más caudaloso, lo lleva a cabo por Portugal.

El itinerario fluvial del Tajo es el más largo de todos los trazados de los ríos de la Península Ibérica

Dentro del ámbito territorial, el Tajo se extiende por cinco comunidades autónomas, e influye en un total de 11 provincias. Es el río más caudaloso de la submeseta Sur.

En la cabecera y curso alto, tramo que se concreta desde el nacimiento hasta el nudo de Entrepeñas, en Sacedón (Guadalajara), es desde donde parte el trasvase Tajo-Segura. Según aumenta el río disminuyen los cañones montañosos y aumenta su caudal.

El Mar de Castilla

La gran cuenca sedimentaria por la que discurre el Tajo se formó originalmente durante el Peleógeno al retirarse el mar de Tethys, precursor del Mediterráneo, que en aquella época alcanzaba hasta el centro peninsular.


ECuenca del Tajo

La entrada del río a tierras de Castilla-La Mancha sorprende a quien lo contempla. La cuenca queda atrapada entre tres provincias: Teruel, Guadalajara y Cuenca. El río gana terreno entre la Serranía de Molina y la de Tremedal, límite de la provincia de Cuenca, hasta integrarse en las tierras de La Alcarria por el mítico Peralejos de las Truchas, puerta de entrada al Parque Natural del Alto Tajo, donde hace décadas trabajaban los “gancheros”, que transportaban troncos de madera hasta Aranjuez.


El oficio de ganchero (transportadores de madera en el curso de los ríos) ha desaparecido. En el Tajo era muy habitual verlos hace años.
Foto: VICTORIA MONTAÑÉS

Tras finalizar en Carrascosa del Campo en el área comprendida por el Parque Natural del Alto Tajo, continúa su itinerario por la deshabitada comarca de La Alcarria, alternando rápidos tramos rectos con tranquilos meandros. Pasa por el Hundido de Armallones y más tarde por Trillo, enmarcado a lo lejos por las gemelas tetas de Viana.

Discurre por la localidad de Trillo y aguas abajo llega a la presa de Entrepeñas, donde se ensanchan sus aguas. Nada más salir de los 28 kilómetros de longitud de dicho embalse y tras cruzar la boca del Infierno, se alimenta el Tajo gracias a los colectores del Bolarque, de las aguas del río Guadiela que anteriormente había formado el gran embalse de Buendía. Las rocas permeables de la Sierra de Altomira, constituyen la unidad acuífera 19, conocida como las calizas de Altomira, a través de las cuales se comunican las aguas del Tajo y del Guadiela.


El río Tajo, al cruzar la provincia de Guadalajara, asume una importante función al ser el principal recurso energético de muchas localidades.
Foto: ANTONIO REAL

Estas tres presas, constituyen uno de los mayores proyectos de regulación hidrológica de España, al que en los años cincuenta se denominó Mar de Castilla, ya que el de Buendía con 1.639 hectómetros cúbicos, y el embalse de Entrepeñas con 803 hectómetros cúbicos, ocupan el segundo y quinto lugar de todos los embalses que abastecen al Tajo. Desde aquí es desde donde parte el trasvase Tajo-Segura.

Tramo medio


El Tajo gana terreno en la Serranía de Molina y en la de Tremedal, justo en el límite de la provincia de Cuenca. El río se introduce al Parque Natural del Alto Tajo por la conocida localidad de Peralejos de las Truchas.
Foto: ANTONIO REAL

A continuación el Tajo inaugura su tramo medio, dirigiéndose por la baja Alcarria hacia el suroeste, siendo aprovechado de nuevo por la central nuclear de Zorita. Superado el embalse de Almoguera, el Tajo salva los acantilados de Colmenar de Oreja y se introduce por la Comunidad de Madrid.

En Aranjuez, el Tajo riega antiguos cultivos, como los espárragos o las fresas. Del siglo XVI procede el Mar de Ontígola, construido para que no faltaran aguas a los jardines reales. Es en este punto de su recorrido donde recibe contaminantes, vertidos y otros residuos urbanos e industriales.

Abandona Aranjuez y deja atrás el famoso Puente Largo, de más de 300 metros y 25 arcos de medio punto. Le llega el Jarama procedente de Somosierra, primer río que se incorpora del Sistema Central, cordillera que a partir de este mismo momento se convierte en la gran suministradora hidrológica de la vertiente derecha de la cuenca hasta que el Tajo abandona el territorio español. Posteriormente el río recorre las campiñas de la denominada comarca de la Mesa de Ocaña y tras haber servido durante 24 kilómetros como límite entre la Comunidad de Madrid y Toledo se introduce en la provincia de Castilla-La Mancha, aprovechando el desnivel producido por la fractura tectónica que separa la cuenca de Madrid del Zócalo de Toledo.


Foto: ANTONIO REAL

Cruza junto al AVE, la estación ferroviaria de Algodor y se hace paso entre la comarca de La Sagra. El Tajo más tarde se dirige a los Montes de Toledo y rodea la Ciudad Imperial, dando forma al famoso torno. Un meandro que describe el río y que rodea la ciudad, ubicada sobre un peñón rocoso, a cuyo alrededor se han ido labrando hasta siete niveles. En este paso, es el lugar donde más historias, leyendas, poemas y crónicas se han escrito sobre el Tajo, que además ha servido de defensa para reyes y príncipes, y motivo de inspiración para escritores, pintores y poetas.

Es aquí donde el río gira hacia el noreste, dirección que no abandonará hasta llegar a Talavera de la Reina, pero antes sale de Toledo bajo los famosos puentes de Alcántara, el Baño de la Cava y el puente de San Martín para recibir por su izquierda el arroyo del Guajaraz. Ya no se abastece de más caudales importantes hasta Guadarrama. El Tajo se extiende por la llanura debido al embalse de Castrejón. Desde allí, sus aguas discurren sin ninguna dificultad entre arenas y margas arcillosas hasta la desembocadura del río Alberche, muy cerca ya de la Ciudad de la Cerámica.

Los numerosos enclaves ribereños e islotes del cauce existente entre los embalses de Castrejón y Azután presentan alguno de los fragmentos de bosque de galería mejor conservados del curso medio del Tajo.

Así llega a Talavera, donde se realizó una gran obra de acondicionamiento de sus riberas, para la contemplación, el disfrute y el desarrollo de la periferia de la ciudad de Talavera de la Reina. Más tarde aprovecha charcas temporales como las de Castillejos, Mestos, Paniagua, Tórtolas y muchos otros aguazales cercanos a los afluentes del margen izquierdo del río, que además cumplen una importante función ecológica sirviendo como refugios estacionales y áreas de descanso para las aves acuáticas.


Foto: ANTONIO REAL

Pasa el Tajo por las cercanías de Alcaudete, Belvís de la Jara, Aldeanueva de Barbarroya y La Estrella. Al salir de Azután, el Tajo comienza el denominado tramo bajo aunque no es hasta superar el pueblo portugués de Vila Velha de Rodao, cuando su perfil se aplana definitivamente. El siguiente pueblo importante por donde pasa el Tajo es Puente del Arzobispo, de buenas arcillas para los numerosos alfareros de una villa cuyo puente en la Edad Media era paso obligado para los peregrinos que se dirigían al Monasterio de Guadalupe. Poco después, hace tajo por los escarpados taludes graníticos de Valdeverdeja, población famosa por sus molinos hidráulicos, y actualmente conocida por potenciar el turismo rural en las inmediaciones de las riberas.

El Tajo extremeño

Una vez recorridos unos trescientos kilómetros por la provincia de Toledo, el Tajo alcanza Extremadura por el municipio de Borrecalejo. Luego pasa por Valdecañas y muy pronto se empieza a formar la cola del siguiente embalse, el de Torrejón, en cuyo entorno se encuentra el Parque Natural de Monfragüe, una auténtica reliquia de ecosistemas mediterráneos.

La confluencia del Tiétar con el Tajo se produce gracias al embalse de Alcántara. El Tajo recibe las aguas del río Alagón, naciente en la Sierra de Herreros, cerca de Béjar (Salamanca), para recorrer después las Sierras de Gata y de la Peña de Francia. El río Jerte, su principal tributario, ofrece cada primavera un maravilloso espectáculo de cerezos en flor.

El río Salor desemboca aguas debajo de la presa de Alcántara y comienza el tramo internacional del Tajo que recorre flanqueado entre pizarras unos sesenta kilómetros, uniéndose a los ríos Erjas, que procede de la Sierra de Gata, y al Sever que nace en la Sierra de San Mamed. Para despedirse de España, el Tajo es retenido en el último embalse extremeño, el de Cedillo, completándose el rosario de grandes turbinas hidroeléctricas que aprovechan los 315 metros de desnivel existentes entre esta presa y el embalse toledano de Azután.

Curso Bajo: El Tejo

Tras aceptar los afluentes del Aravil y el Ponsul, recorre 250 kilómetros por tierras lusitanas para realizar su tramo final.

Desde la frontera hasta Vila Velha de Rodao, entre las regiones de Alto Alentejo y la Beira Baixa, el valle del Tejo es estrecho y profundo, escondiéndose entre olivares de la sierra de Muradal, donde forma el desfiladero de As Portas de Rodao, en cuyo techo se encuentra los restos del castillo del Rey Wamba. Desde este punto el Tajo se hace navegable por la región de Ribatejo, pero el mayor tráfico fluvial hasta el estuario del Mar de la Paja se producirá a partir de Santarém, localidad portuguesa donde en numerosas ocasiones se percibe el flujo de la marea.

Desde Gaviao hasta Pego, pueblo en el que las huertas de naranjos descienden hasta las mismas orillas del río, continúa comprimido entre modestas montañas culminadas por castillo medievales, a veces entre pinares. El Tejo va suavizando su perfil como corresponde a todo río cuando llega su momento de madurez. En Pego-Abrantes, una notable central termoeléctrica aporta un elemento más de explotación a la deteriorada imagen ya del Tajo

El Tajo riega la comarca vitivinícola de Ribatejo, haciéndose patente la benéfica acción de los sedimentos salinos y de los limos depositados por los aluviones fluviales en sus frecuentes desbordamientos.

Desembocadura

Aguas debajo de Bemfica de Ribatejo se le unen el Muge y el Sorraia. Más tarde llega a la ciudad de Vila Franca de Xira, donde se puede observar ya la ancha desembocadura que forman el Tajo y el Sorraia, y en el que se han formado grandes islas como la Alhandra y Alberca. Desde Xira y hasta el Mar de la Paja, las riberas del margen izquierdo se mantienen mucho mejor conservadas que las del derecho.

Ya en el estuario riega extensos cultivos de arrozales y la explotación de salinas, que se extienden de este a oeste originando una zona húmeda de considerables dimensiones y un valioso patrimonio ecológico: la Reserva Natural del Estuario del Tajo.

El estuario termina abriéndose al océano a través del profundo canal de la Almada, que separa las penínsulas de Setúbal y de Lisboa, el cual al ser dragado de forma natural por las mareas y quedar protegido por el relieve formado por las colinas volcánicas de Lisboa, proporciona a la capital de Portugal, uno de los puertos mejor abrigados del mundo. Finalmente el Tajo atraviesa los monumentos al Veinticinco de Abril y Vasco de Gama, puerta de entrada de su desembocadura final al océano Atlántico.

Fernando Miranda